Un analista de cuarta…

Entradas de Marzo 2007

Un pasaje que vale la pena…

14 Marzo 2007 · 2 comentarios

yerovi.jpgNo quiero ser pesado con este asunto, pero resulta que hoy he terminado el libro “El Perú de Yerovi” de Nicolás Yerovi. Muy recomendable para los que disfrutan de la carcajada y de la vida política en el Perú (creo que esas dos cosas no son contradictorias en nuestro querido país). Como dije en el post anterior, ésta gente –los humoristas–, son los verdaderos historiadores del Perú y éste libro es buena prueba de eso. Lo he disfrutado mucho, cada línea de sus 280 páginas. He querido reproducir, una vez más, un pasaje. Los que me conocen, sabrán exactamente porqué he elegido justamente esta parte. A los que no lo sepan, espero me disculpen. Para ponerlos en contexto, el autor –el escritor en el relato– se encuentro con él mismo, su propio yo, a quien ve literalmente entrar a su casa. Ambos, o él mismo, hablan de la situación en el Perú, recién elegido –horror, por segunda vez– Alan García y hacen de esto un pequeño diálogo. Disfrútenlo.

 

– ¿Quién te dice que García de repente se ha vuelto cuerdo y este nuevo Gobierno suyo es buenísimo para todos… -buscaba sacarlo de su solipsismo.

- Eso es lo que me he venido repitiendo desde hace horas. Pero déjate de cosas, nosotros hemos vivido la catástrofe del 85 al 90.

- Y hasta la hemos publicado. No te olvides de que estamos en el Perú –le recalqué-. El Perú y la lógica son categorías excluyentes.

- Por fin escucho algo sensato –murmuró-. Pero no entiendo cómo puedes estar tan esperanzado –dijo el director de Monos y Monadas poniéndose de pie, dejando brillar sus ojos, mirándome fijamente. Después de dudar unos segundos añadió con un gesto de espanto-. Oye, ¿no será que te has vuelto aprista?

- No, por favor, qué ocurrencia –respondí-. Yo soy hincha del Deportivo Municipal.

- Y eso, ¿qué tiene que ver?

- Que son dos religiones distintas.

El director Monos y Monadas sonrió por primera vez esa noche.

- Entonces, lo que te has vuelto es optimista –dijo, recuperando aplomo.

- ¿Optimista? No, por el contrario –respondí, burlón-, soy un viejo amante de las causa perdidas.

 

Antes de terminar y esperar sus comentarios, sólo puedo imaginarme a muchos de ustedes, y a mi mismo, en una charla similar. Pese a eso, viva nuestro precioso Perú.

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El humor nuestro de cada día…

1 Marzo 2007 · 7 comentarios

No hay duda de que los peruanos tenemos humor… y del bueno. Hay de todo claro pero sospecho que nuestro sentido del humor nos ha permitido salir adelante en momentos muy difíciles. Hace unos días, viendo con un amigo algunos videos de rock peruano en que se veía a nuestros políticos, comentamos esos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir. “Y sin embargo, salimos adelante..” comentamos. Parece mentira pero es verdad. Como dije antes, creo que se debe en gran medida a nuestro afán de tomar las cosas “del lado amable” y a nuestra “chispa”. Creo que en el Perú solemos hacer burla de nuestras propias desgracias y esa es justamente una manera de sobrevivir.

La Banda del ChoclitoMis recuerdos del humor en el Perú se centran en tres nombres en particular aunque la verdad es que hay muchos, algunos peores que los otros. Uno de ellos es “La banda del choclito” con sus cuatro integrantes: Choclito (cuyo actor Petipán era también conocido como “grifero de chachicar” o “juanete de minero”), El mapache, Guayabera sucia y Ojitos Lindos. A veces un poco violentos pero no había quien se resistiera a una buena carcajada cuando el Choclito los reunía a todos después de un plan fallido y les gritaba: “¡De rodillas!” para después repartir lo que llamamos unos buenos “cachetadones”.

Es verdad que tuvimos muchísimos años sin tener un programa de risa, a parte de Risas y Salsas que normalmente no hacía mucha gracia que digamos. Pero de pronto, por arte de magia, llegó un grupo de “clowns” llamado “Pataclaun“. El fenómeno fue tremendo y muy rápido. Aún recuerdo soberanas broncas en la universidad en 1993 para poder conseguir algún asiento en el auditorio. Con presentaciones en el teatro lograron un éxito brutal y su salto a la televisión fue casi natural. Ahí su popularidad se multiplicó y francamente era una perfecta alternativa los domingos por la noche a los aburridos programas políticos, sobre todo si en uno de ellos estaba un tal Lúcar (Pelucar).

Monos y Monadas (Edición del 18 de junio de 1980)Pero si a alguien le tenemos que dar las gracias por enseñarnos a reír a carcajadas es sin duda alguna a Nicolás Yerovi. Con sus “Monos y Monadas” nos hizo a todos ver las noticias –muchas veces desagradables– con una sonrisa. Aún recuerdo que varias tardes, cuando mi familia y yo vivíamos en 28 de Julio en Miraflores, allá por el año 1981, mi tío Billy llegaba a la hora del almuerzo con su “Monos” bajo el brazo. Se sentaba, bebía un poco de agua, y comenzaba a leernos algunos de los comentarios. En realidad lo intentaba porque Billy se transformaba completamente y su cara tomaba un preocupante color rojo. Las carcajadas eran sonoras y ninguno de los que estábamos en la mesa conseguíamos entender el chiste. Lo que es Billy, disfrutaba de cada línea “como un enano”.

Yerovi logró reflotar la revista después de décadas sin aparecer. Y lo hizo en plena época de Morales Bermúdez, militar en el poder entre los años 1975 y 1980 en el Perú y uno de los blancos preferidos del humorista. De hecho en 1979 el militar clausuró medios de comunicación independientes pero no a “Monos y Monadas”. Esto, como no, fue aprovechado por Yerovi para alzar su más enérgica protesta en el titular del siguiente número:

¡Exigimos que nos clausuren!” Y agregó: “Con sinceridad, esta marginación nos deshonra… ¡Qué pensará la gente, que nos hemos vuelto oficialistas, que apoyamos las medidas de las Junta Militar, qué papelón! (…) Qué no le hemos dicho al gobierno, vela verde señores, vela verde! Y todo eso, ¿para qué? ¿Para que en el momento de cerrar las publicaciones despótica, abusivamente, nos excluyan de la lista negra? ¡No señores del gobierno, eso no se hace con tan leales y nobles adversarios! Por todo ello exigimos que nos clausuren inmediatamente, al toque, sobre el pucho“. Y así, el texto termina –aprovechando la cercanía de una huelga general–: “Desesperados como estamos porque el gobierno militar nos clausure, convocamos a un paro nacional de 50 años. Y en el caso de que las demandas populares por una mejor calidad de vida siguieran siendo desoídas por la dictadura, nos pronunciamos a favor de un paro nacional infinito, ya que indefinido nos parece un adjetivo poco preciso“.

 

Creo que después de este fragmento poco más hay que decir. Un genio como Yerovi rodeado de otros genios que sin duda son los verdaderos historiadores de nuestra historia reciente. Uno de los más brillantes es sin duda Carlos Tovar, más conocido como Carlín. Gracias a ellos todos los peruanos hemos podido sobrevivir a auténticos desastres de políticos. Así que gracias, muchas gracias por eso. ¡Salud!

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