Como son las cosas… no creo que cuente nada nuevo con lo que voy a afirmar. Cuando vemos desastres naturales por la televisión generalmente no le hacemos tanto caso. Pero cuando estos desastres ocurren en nuestro país nos invade una mezcla de rabia, de tristeza y sobre todo de impotencia.
Lo ocurrido el pasado miércoles 15 es una verdadera tragedia. Van más de medio millar de muertos y la cifra sigue subiendo. ¿Y dónde? Pues en el mismo lugar donde hace cinco años ya hubo un fuerte terremoto que dejó también víctimas. No hay duda de que aparte de pensar en nuestros familiares –que espero para todos, estén bien– nuestros pensamientos están con toda esa gente –incluidos miles de niños– que sufre tanto en estos momentos: sed, hambre, frío pero sobre todo miedo y desesperación. Desde aquí sólo puedo sentir impotencia de no poder hacer mucho. Ni siquiera donar sangre puedo.
Pero felizmente aún podemos creer en la solidaridad. Son muchos los países que se han apresurado en enviar su ayuda. En lo que a mi me compete, puedo decir que España también lo ha hecho. En realidad ha sido de los primeros, como siempre. Mucha ayuda desde muchas partes del mundo y desde Lima misma. Empresas, cuentas en los bancos y como no, los bomberos, los primeros en estar en los lugares difíciles. Quiero además darle mi ánimo y fuerzas a mi suegro que no ha dudado en preparar ya su viaje a Pisco para ayudar a la gente que trabaja con él llevándoles frazadas, carpas y bolsas de dormir. Me ha contado que ha tenido que postergar su periplo unas horas para evitar los problemas de los buses en la región.
Espero de verdad que esta pesadilla termine. El Perú es fuerte y seguro que ese pueblo iqueño sabrá levantarse como siempre y reconstruir todo. Ánimo y mucha fuerza.
PD: Para los interesados, el Consulado peruano en Madrid ha publicado en su página datos de las necesidades y cuentas donde poder donar dinero.



