Un analista de cuarta…

Con motivo del día de nuestro Perú

2 Agosto 2007 · 11 comentarios

Hace unos días, más concretamente el pasado sábado 28 de julio, el Perú celebró sus Fiestas Patrias. Recuerdo que años atrás, ese día apenas era motivo de una buena visita a la playa (aunque fuera pleno invierno), de algún paseo por las afueras de Lima o sencillamente la perfecta excusa para una larga y ¿saludable? juerga. Ahora todo eso parece muy lejos y lo que creíamos a veces una huachafería (es a lo que llamamos los peruanos “cursilería” pero en “mejor”. Aquí tienen una buena definición) se convierte en una realidad: extrañar al terruño.

Si pues, es verdad. Este sábado por ejemplo, se nos ocurrió ir a comer al Norky’s (sí sí, al mismísimo Norky’s) aunque en una variante más bien misia (sin la huachafería -otra vez- que vemos en sus locales limeños). Un pollo a la grasa (perdón, a la brasa) era suficiente para sentirnos algo más cerca del Perú. De hecho, el “menú” del pollo a la brasa es como en Lima: con sus ricas papitas fritas y su rica ensaladita. Sólo faltaba su rico ajicito. También apareció en la mesa un tamalito. Todo muy bueno.

Pampa Hutaña (Foto: Claudia Otero)

Esta foto es de Claudia Otero. Me ha dejado publicarla con amabilidad. Se trata de Pampa Hutaña en la triple frontera entre Cusco, Arequipa y Puno. Gracias por esta foto. Les recomiendo que cliqueen sobre ella y la admiren aún mejor.

Hace algún tiempo oíamos a nuestros mayores que 28 de julio debía servir para reflexionar sobre nuestro país, lo que hemos hecho por él, en lo que podríamos contribuir. Y pensándolo bien, nadie puede achacarnos a los peruanos no haber peleado, resistido y sufrido por nuestro Perú (seamos sinceros, unos muchísimo más que otros que siempre tuvimos techo y un plato de comida en la mesa, como por ejemplo el popular vainisalchipapas de mi madre). Ha pasado tanto miserable por nuestros sucesivos gobiernos que muy pocos pueblos como el nuestro hubieran podido aguantarse tanto. Sol, Inti, Clae, Fujimori, Montesinos, García (que levante la mano el que votó por él en 1985)…. Y muchos más.

Reconozco que no sufrí en carne propia el desastre de Alan del 85 al 90 –sólo sus últimos coletazos– (¿alguien se ha puesto a pensar seriamente que es otra vez nuestro presidente?): leche enci, colas, devaluación… Pero mi familia sí. Mis tíos, mis abuelos, mis primos. No diré que fuimos de “Guatemala a Guatepeor” pero nos tocó otro loquito. Un japonés que decía haber nacido un 28 de julio y ser tremendo criollazo. Nos mintió (que levante la mano el que votó por él en 1990) y nos sigue mintiendo.

Desde lejos el Perú duele menos y no miento cuando intento vivir rodeado con la mayoría de cosas que me hace recordar al Perú. No las mencionaré para evitar arrancar alguna risita cachosa. Hay un sentimiento ahí dentro difícil de expresar con palabras (ya ya, es huachafo pero así es pe). Claro que se extraña, mucho y cada día más (aquí Patrón me dará toda la razón).

Y todo esto, bastante resumido como verán, es lo que nos da mucha rabia. Yo me fui en 1999 cuando el Perú pasaba una de sus crisis políticas más graves de los últimos tiempos. El país no avanzaba y parecíamos estancados para siempre con un nivel de corrupción desmedido, violencia etc. Ahora la cosa va mejor, bastante mejor, mucho mejor (a ver si algún día reconocemos a los que nos han permitido tener un país mejor). Y paradójicamente me sigue dando rabia. Pero no eso, sino que no pueda disfrutar en primera persona estas mejores que ya pude ver en mi visita de enero. No hay duda de que Lima está mejor. Hace falta ahora que todo eso se vea en provincias (Vargas Llosa ya habló sobre el nuevo despegue de la agricultura en Ica). Quien sabe algún día lo pueda ver con mis propios ojos gozando de esas mejoras. Ojalá sea pronto.

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