Un analista de cuarta…

Comer, comer y también comer…

4 Abril 2007 · 13 comentarios

Bueno es verdad que hace mucho que no actualizo este blog. No es porque no quiera sino sencillamente porque no he tenido mucho tiempo y porque también tengo que ayudar al pequeño Joaquín a actualizar el suyo.

Lo que quería esta vez era hablar sobre algo que me sorprendió mucho ahora que estuve en Lima: la gastronomía. No es que me acabe de dar cuenta de la maravilla que es la comida peruana. No es eso. Lo que quiero decir es que me ha impresionado la cantidad de lugares que hay para comer y muy bien. Es decir, la época de la “tía grasita” y de la “tía veneno” con las hamburguesas “de a sol” ya ha pasado a mejor vida. Ahora uno necesita comer mejor pues. Ustedes me entienden. A sitios tan tradicionales como el propio Cordano, donde comer es realmente una experiencia, se unen ahora miles de locales que a casi toda hora están llenos. Las sensaciones son realmente increíbles –un orgasmo de sabores oí decir por ahí– y uno redescubre platos que había comido muchas veces antes. comida.jpgComo experiencia, tengo que decir que “La causa” y el “T’anta” fue de lo mejor. En el primero, pude saborear una causa (suerte de pastel hecho de masa de papa amarilla con diferentes rellenos) de lomo saltado… (antes, una causa de rocoto sabrosa). En el segundo un sándwich de lomo salto (sí, otra vez). Ambos increíbles e impresionantes. Sin hablar del ceviche inigualable del tradicional “Limón”. Aún recuerdo cuando a sus inicios atendían en su garaje y lo visitábamos después de los partidos de la “Bundesliga” con el “Homero Simpson FC”. Ahora son dos casas unidas. Al final, les guste o no a los demás, el ceviche es y será siempre peruano. No quiero hacer un relato de todo lo que comí así que evitaré darles detalles del día en que almorzamos tres veces.

Yo creo que el que no haya probado la comida peruana cree que todo esto es exageración. No, no lo es. De hecho la revista “The Economist” señaló hace algunos meses que la gastronomía peruana está entre las mejores del mundo. También recibí un mail con un artículo de un chileno en el que hacía un repaso de los mejores platos peruanos. El autor se rendía a nuestra comida y se preguntaba casi desesperado: “¿Por qué ellos y nosotros no?” Uno de los responsables de este fenómeno es Gastón Acurio, sin duda el chef peruano más importante del momento. Hay muchos más pero él fue el que dio la señal de partida. Una anécdota sobre esto: tengo un amigo que vive en Miami que tuvo que viajar a Lima para hacer un reportaje sobre la comida peruana. Aunque lo mencionó, decidió no centrarse en la imagen de Acurio y relató la historia de otros grandes cocineros. Al regresar a Miami, tuvo que reformular todo porque los de la revista querían que Acurio tuviera una presencia importante. Como para evidenciar su importancia en el mundo entero. Con Acurio se abrió la veda de los grandes sabores. Ahora todo se hace con mayor cuidado aunque nunca faltarán los “huecos” de menús a cinco lucas. ¿Qué hace falta para que la gastronomía peruana explote aún más? Sin duda dinero. El Perú no es México pues. Este país tiene muchísimos recursos económicos para su divulgación, aunque ahora ya no le hace falta eso. En cuanto a calidad ya estamos a su altura e incluso podría asegurar que la hemos superado, pero aún nos queda mucho para ser tan conocida como ella.

Para terminar, quiero decirles a los que están en Lima que disfruten. ¿Qué no quieren ir a un restaurante? Entonces háganme el favor de pasar por el “Buen gusto” para comerse una inigualable empanada con su limoncito. Los demás tendremos que seguir contentándonos con algunos lugares donde sirven platos muy decentes aunque sin el toque que el da el ambiente peruano.

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Un pasaje que vale la pena…

14 Marzo 2007 · 2 comentarios

yerovi.jpgNo quiero ser pesado con este asunto, pero resulta que hoy he terminado el libro “El Perú de Yerovi” de Nicolás Yerovi. Muy recomendable para los que disfrutan de la carcajada y de la vida política en el Perú (creo que esas dos cosas no son contradictorias en nuestro querido país). Como dije en el post anterior, ésta gente –los humoristas–, son los verdaderos historiadores del Perú y éste libro es buena prueba de eso. Lo he disfrutado mucho, cada línea de sus 280 páginas. He querido reproducir, una vez más, un pasaje. Los que me conocen, sabrán exactamente porqué he elegido justamente esta parte. A los que no lo sepan, espero me disculpen. Para ponerlos en contexto, el autor –el escritor en el relato– se encuentro con él mismo, su propio yo, a quien ve literalmente entrar a su casa. Ambos, o él mismo, hablan de la situación en el Perú, recién elegido –horror, por segunda vez– Alan García y hacen de esto un pequeño diálogo. Disfrútenlo.

 

– ¿Quién te dice que García de repente se ha vuelto cuerdo y este nuevo Gobierno suyo es buenísimo para todos… -buscaba sacarlo de su solipsismo.

- Eso es lo que me he venido repitiendo desde hace horas. Pero déjate de cosas, nosotros hemos vivido la catástrofe del 85 al 90.

- Y hasta la hemos publicado. No te olvides de que estamos en el Perú –le recalqué-. El Perú y la lógica son categorías excluyentes.

- Por fin escucho algo sensato –murmuró-. Pero no entiendo cómo puedes estar tan esperanzado –dijo el director de Monos y Monadas poniéndose de pie, dejando brillar sus ojos, mirándome fijamente. Después de dudar unos segundos añadió con un gesto de espanto-. Oye, ¿no será que te has vuelto aprista?

- No, por favor, qué ocurrencia –respondí-. Yo soy hincha del Deportivo Municipal.

- Y eso, ¿qué tiene que ver?

- Que son dos religiones distintas.

El director Monos y Monadas sonrió por primera vez esa noche.

- Entonces, lo que te has vuelto es optimista –dijo, recuperando aplomo.

- ¿Optimista? No, por el contrario –respondí, burlón-, soy un viejo amante de las causa perdidas.

 

Antes de terminar y esperar sus comentarios, sólo puedo imaginarme a muchos de ustedes, y a mi mismo, en una charla similar. Pese a eso, viva nuestro precioso Perú.

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El humor nuestro de cada día…

1 Marzo 2007 · 7 comentarios

No hay duda de que los peruanos tenemos humor… y del bueno. Hay de todo claro pero sospecho que nuestro sentido del humor nos ha permitido salir adelante en momentos muy difíciles. Hace unos días, viendo con un amigo algunos videos de rock peruano en que se veía a nuestros políticos, comentamos esos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir. “Y sin embargo, salimos adelante..” comentamos. Parece mentira pero es verdad. Como dije antes, creo que se debe en gran medida a nuestro afán de tomar las cosas “del lado amable” y a nuestra “chispa”. Creo que en el Perú solemos hacer burla de nuestras propias desgracias y esa es justamente una manera de sobrevivir.

La Banda del ChoclitoMis recuerdos del humor en el Perú se centran en tres nombres en particular aunque la verdad es que hay muchos, algunos peores que los otros. Uno de ellos es “La banda del choclito” con sus cuatro integrantes: Choclito (cuyo actor Petipán era también conocido como “grifero de chachicar” o “juanete de minero”), El mapache, Guayabera sucia y Ojitos Lindos. A veces un poco violentos pero no había quien se resistiera a una buena carcajada cuando el Choclito los reunía a todos después de un plan fallido y les gritaba: “¡De rodillas!” para después repartir lo que llamamos unos buenos “cachetadones”.

Es verdad que tuvimos muchísimos años sin tener un programa de risa, a parte de Risas y Salsas que normalmente no hacía mucha gracia que digamos. Pero de pronto, por arte de magia, llegó un grupo de “clowns” llamado “Pataclaun“. El fenómeno fue tremendo y muy rápido. Aún recuerdo soberanas broncas en la universidad en 1993 para poder conseguir algún asiento en el auditorio. Con presentaciones en el teatro lograron un éxito brutal y su salto a la televisión fue casi natural. Ahí su popularidad se multiplicó y francamente era una perfecta alternativa los domingos por la noche a los aburridos programas políticos, sobre todo si en uno de ellos estaba un tal Lúcar (Pelucar).

Monos y Monadas (Edición del 18 de junio de 1980)Pero si a alguien le tenemos que dar las gracias por enseñarnos a reír a carcajadas es sin duda alguna a Nicolás Yerovi. Con sus “Monos y Monadas” nos hizo a todos ver las noticias –muchas veces desagradables– con una sonrisa. Aún recuerdo que varias tardes, cuando mi familia y yo vivíamos en 28 de Julio en Miraflores, allá por el año 1981, mi tío Billy llegaba a la hora del almuerzo con su “Monos” bajo el brazo. Se sentaba, bebía un poco de agua, y comenzaba a leernos algunos de los comentarios. En realidad lo intentaba porque Billy se transformaba completamente y su cara tomaba un preocupante color rojo. Las carcajadas eran sonoras y ninguno de los que estábamos en la mesa conseguíamos entender el chiste. Lo que es Billy, disfrutaba de cada línea “como un enano”.

Yerovi logró reflotar la revista después de décadas sin aparecer. Y lo hizo en plena época de Morales Bermúdez, militar en el poder entre los años 1975 y 1980 en el Perú y uno de los blancos preferidos del humorista. De hecho en 1979 el militar clausuró medios de comunicación independientes pero no a “Monos y Monadas”. Esto, como no, fue aprovechado por Yerovi para alzar su más enérgica protesta en el titular del siguiente número:

¡Exigimos que nos clausuren!” Y agregó: “Con sinceridad, esta marginación nos deshonra… ¡Qué pensará la gente, que nos hemos vuelto oficialistas, que apoyamos las medidas de las Junta Militar, qué papelón! (…) Qué no le hemos dicho al gobierno, vela verde señores, vela verde! Y todo eso, ¿para qué? ¿Para que en el momento de cerrar las publicaciones despótica, abusivamente, nos excluyan de la lista negra? ¡No señores del gobierno, eso no se hace con tan leales y nobles adversarios! Por todo ello exigimos que nos clausuren inmediatamente, al toque, sobre el pucho“. Y así, el texto termina –aprovechando la cercanía de una huelga general–: “Desesperados como estamos porque el gobierno militar nos clausure, convocamos a un paro nacional de 50 años. Y en el caso de que las demandas populares por una mejor calidad de vida siguieran siendo desoídas por la dictadura, nos pronunciamos a favor de un paro nacional infinito, ya que indefinido nos parece un adjetivo poco preciso“.

 

Creo que después de este fragmento poco más hay que decir. Un genio como Yerovi rodeado de otros genios que sin duda son los verdaderos historiadores de nuestra historia reciente. Uno de los más brillantes es sin duda Carlos Tovar, más conocido como Carlín. Gracias a ellos todos los peruanos hemos podido sobrevivir a auténticos desastres de políticos. Así que gracias, muchas gracias por eso. ¡Salud!

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La hora peruana…

21 Febrero 2007 · 7 comentarios

Nueva contribución de Pedro Patrón, esta vez con un tema de actualidad. Creo que se trata de algo que generará algunos comentarios. El mío será el primero, dicho sea de paso. Gracias por la colaboración y esperamos sus opiniones. Este es su texto (para leer todo el texto, cliqueen “Keep Reading” hasta que me entere cómo cambiarlo al español):

Ayer a primera hora, cuando llegaba apurado a una reunión en Barcelona, escuché por la radio que tenía puesta el taxista una noticia curiosa: el gobierno de Perú ha decidido lanzar una campaña para combatir la impuntualidad. Además de tratar el hecho como algo pintoresco, propio de un país tropical, los locutores vistieron la nota con datos de una encuesta de la consultora Apoyo… A continuación comentaré algunos aspectos más “vistosos” de un cable de la agencia de noticias Europa Press sobre el tema, pero que me llevan a algunas reflexiones que me hice hace unos años, cuando volví a vivir por unos meses en Lima, después de años en el extranjero.

Según la encuesta de Apoyo, citada por Europa Press, “el 91 por ciento de los habitantes de Lima apoya la campaña impulsada por el Gobierno de Perú para combatir la impuntualidad”. De acuerdo con esta campaña, denominada ‘Perú: La hora sin demora’, “a partir del mediodía del 1 de marzo, los peruanos sincronizarán sus relojes con la hora de la Marina de Guerra de Perú para intentar erradicar esta costumbre de la impuntualidad”.

Pero el cable va más allá y afirma textualmente “que [la impuntualidad] se ha convertido en una característica típica de la mayoría de los peruanos”. Para justificarlo, indica que según la encuesta el 44 por ciento de los limeños se consideran personas puntuales a pesar de que es habitual que lleguen tarde a reuniones, compromisos y hasta a sus mismos centros de trabajo, con demoras que pueden ser de 15 minutos o hasta de una hora.

Este es un primer aspecto que me gustaría comentar, desde la experiencia de haber vivido en lugares donde, en términos generales, la gente suele ser muy puntual. Sobre todo en Cataluña, donde desde mi punto de vista existe una verdadera obsesión por la puntualidad, basada en un respeto absoluto por el tiempo propio y el de los demás. En este sentido, la encuesta de Apoyo indica que a pesar que un 67 por ciento de los encuestados se ha mostrado de acuerdo en que ser impuntual supone una falta de respeto hacia las demás personas, un 15 por ciento indicó que ser impuntuales es una costumbre en el país y, por lo tanto, no tiene nada de malo.
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Más referencias sobre Lima…

19 Febrero 2007 · 9 comentarios

Me van a permitir referirme hoy a tres comentarios que me han hecho en los últimos días. El primero es el que me hace Fernando Obregón Rossi, poeta y periodista peruano, que a su vez tiene un interesante blog en el que hace referencia a noticias interesantes del Perú y otros lugares. Agradezco sus puntualizaciones sobre el “paradero” del viejo bar “La Catedral” y por supuesto por sus felicitaciones. Lo mismo para Edgar Gómez, mi amigo mexico-culé que no me acompaña hace tiempo al bar irlandés a tomarnos una pinta de cerveza mientras vemos un partido del Barça con la excusa de visitar a Helen, la camarera más guapa de Madrid. Hizo un comentario muy amable (y poco merecido) sobre este espacio en su propio blog –que recomiendo con mucho entusiasmo–, lo que ha generado algunas visitas extras. Además, ha prometido pronto una colaboración. Finalmente quiero mencionar otro comentario –que recibí por correo personal– del embajador Gilbert Chauny, otro enamorado de Lima. Creo que nos hace una recopilación interesante de bibliografía sobre nuestra ciudad… Gracias por eso y sus palabras que me animan a seguir con esto. Les dejo el mensaje tal y como me llegó:

 

Me has hecho regresar a esa vieja Lima que tuve la suerte de conocer y de la que aún quedan muchas cosas que recordar –y rescatar– pero sólo si limeños como tú saben ver no sólo con los ojos sino con el corazón. Este género que algunos llaman costumbrista es una vena literaria muy nuestra cuyos antecedentes encontramos entre otros en obras de don José Gálvez y Raúl Porras Barrenechea, como “Nuestra pequeña Historia”, “Una Lima que se va” y “Estampas Limeñas” del primero y la “Pequeña Antología de Lima” del segundo. Me recuerdo también de más de un par de libros de Juan Manuel Ugarte Eléspuru, “Lima y lo Limeño” y luego “Monumenta Limensis”, muy necesarios para conocer profundamente esa ciudad que tanto queremos y en otras de José de la Riva Agüero y Osma y en las crónicas de viaje de Aurelio Miró Quesada, quien en su obra “Costa, Sierra y Montaña” le dedica extensas y deliciosas páginas a esa Lima que tanto queremos. Otro trabajo que siempre recomiendo es “Quince Plazuelas, una Alameda y un Callejón” de Pedro Manuel Benvenutto Murrieta, de la que Integra y la Universidad del Pacífico publicó una tercera edición no hace mucho, creo que en 2003. En fin no sabes lo que te felicito y lo que me enorgullece saber que tengas estas aficiones literarias, el talento para escribir muy bien y ese gran amor a Lima y al Perú que es el mejor estímulo para continuar con esta tarea que comienzas con tan buenos resultados y que te ruego continuar”.

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Ese viejo bar Cordano…

12 Febrero 2007 · 11 comentarios

No es que quiera hacerme el especialista –ni mucho menos– pero hay muchos bares tradicionales en Lima. Algunos más que otros… Uno de ellos es el bar Queirolo –al que Oswaldo Reynoso le dedicó muchas páginas–, desde siempre en la esquina del jirón Camaná y el jirón Quilca. Y con éste hay otro que no escapa a los que en algún momento visitamos y probamos sus “traguitos”: el centenario Cordano en la calle de Pescadería, al lado del Palacio de Gobierno.

cordano.jpgNo sólo se trata de un bar donde los entendidos recomiendan siempre pedirse un buen chilcano sino que es casi obligatorio exigir algunas de sus especialidades, entre ellas, el tacu tacu y una buena butifarra. Es un bar donde muchos escritores y poetas firmaron las mejores líneas de la literatura peruana. El maestro Martín Adán era uno de sus obligados visitantes. Mi amigo Tramontana me contó que ahí mismo –a donde llegaba desde Larco Herrera (un conocido y triste psiquiátrico limeño que fue su hogar al declararse él mismo loco)– entregaba sus textos a su editor, muchas veces escritos en servilletas. Las crónicas aseguran que el poeta pedía una buena cerveza negra y que fue ahí mismo donde conoció en mayo de 1960 a Allen Ginsberg que recostaba y adormecía sus delirios (mucha ayahuasca) en el cercano Hotel Comercio, lugar del sangriento crimen del año 1930.

Alguna vez leí que era ese mismo el bar donde ocurría “Conversación en la Catedral” –para mí lo mejor de Varguitas–. Pero no, yo creo que no, y sigo creyendo que realmente existió un bar “La Catedral”, ahí donde Ambrosio Pardo se encontró con el padre de Santiago Zavala. De hecho, un compañero mío de estudios me juró que su padre lo frecuentó allá por los años 50 en el Rimac, cerca de la perrera municipal, hogar durante algunas horas del buen Batuque.

Ahora que regresé a Lima pude echarle un vistazo nostálgico al Cordano desde fuera con mi buen amigo Tramontana. Está casi igual, y el tiempo no parece haber pasado por sus cansadas sillas, renqueantes mesas y polvorientas estanterías. Ahora, sentado frente a una computadora poco atractiva, me arrepiento de no haberme tomado unos minutos y haberle propuesto a mi buen acompañante de entrar: “¿Qué dices, Oscare, un rápido chilcanito?”

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Esa “gente linda” de Lima…

9 Febrero 2007 · 10 comentarios

Con todo lo que he mencionado sobre Lima, me doy cuenta de que me he olvidado de muchas cosas. Pero no importa porque varios amigos han logrado aumentar la lista con su generosa colaboración a este blog. Así lo ha hecho Daniel (viejo amigo vecino de 28 de julio) con una serie de detalles que hacen Lima un lugar especial y Leslie ha acercado el tema a su ciudad, Maracaibo, para hacer un paralelismo muy apropiado.
heladero.jpgEl tema que estaba aún en el tintero es el de la gente que menciona Luis Galleguillos, buen amigo chileno, muy respetado periodista y valiente bombero, que alguna vez (sí sí, lo juro) aceptó la mejor calidad del pisco peruano (que dicho sea de paso, es el “único” pisco). Los peruanos somos únicos… sobre todo para infravalorar las cosas que tenemos a nuestro alrededor y, como no, quejarnos de absolutamente todo. Olvidamos día a día el país espectacular que tenemos…

Un día, charlando con mi hermano Pedro Patrón, me comentó que discutía en Lima –hace uno o dos años– sobre la situación del país con una pareja de amigos. Estos insistían que todo se derrumbaba, que el presidente había logrado llevarnos a lo peor (tenemos índices de crecimiento superiores al 5 por ciento desde hace ya muchos años) y que no había esperanza. Lo gracioso es que dicha pareja tenía una preciosa casa (recién construida) en una zona privilegiada, tenían sus respectivos autos… habían logrado ocupar puestos importantes en sus empresas, y sus ingresos no era para nada malos. Pero se quejaban. A mi mismo, en esta inolvidable visita a Lima, me sucedió algo parecido. Aunque no con las mismas palabras, mis amigos no podían creer lo que opinaba sobre Lima. Algunos (sólo algunos) se quejaban de cómo marchaban las cosas y que todo no era tan bueno como se pintaba. Pero la gran mayoría había logrado comprarse un departamento y tenían sus autitos también. Todo esto parece inimaginable para cualquier trabajador medio (como lo somos todos) en un lugar como Madrid donde pensar en comprarse un “piso” es un auténtico acto de fe.

Estos son apenas dos ejemplos pero que valen, me parece. Francamente he visto a la gente en Lima más relajada, no tan exaltada como hace seis años (ok, son seis años) cuando estábamos en una situación política insostenible, con una dictadura de un Fujimori que hacía y deshacía a sus anchas. Y parece, por lo menos parece, que el dinero fluye un poco más y entre todos. “No es suficiente aún”… claro, pero por algo hay que empezar y ya estamos desde hace varios años a un ritmo correcto. A ver si el loquito que tenemos de presidente no hace de las suyas. Ya vimos su pataleta con lo de la pena de muerte… ya llegará otro temita. Pero esto lo dejo para otro día…

PD: Por cierto, he elegido una foto con esa “gente linda” de Lima… ¡helados helados!

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Sobre los pequeños detalles de Lima…

6 Febrero 2007 · 6 comentarios

Quiero ahora hablar sobre los pequeños detalles de Lima porque es algo que he mencionado a muchos amigos y compañeros durante mi corta estadía de 3 semanas. Sin duda, una cosa es vivir en Lima y otra cosa es ir de vacaciones. No lo niego, pero justamente es teniendo mucho tiempo al día que se descubre los pequeños detalles que nos ofrece esta ciudad. Por experiencia propia sé que la gente en Lima trabaja mucho (yo mismo tenía horarios de infarto en Ruedas & Tuercas, y Oscare no me dejará mentir) y por lo tanto lo único que quiere hacer después de trabajar es ir a casa, comer y dormir. Es lo normal.

Parque de la MurallaLima tiene cosas que muchos ignoran o que saben que están ahí pero que no aprovechan. Hay diversos ejemplos: el malecón de Miraflores, la empanadita del Buen Gusto, el cevichito en el Limón, el parque de la amistad (Surco) –algo que descubrí con sorpresa por la horrorosa puerta morisca que se ve a lo lejos pero que dentro ofrece cosas atractivas para los niños–, el chicharroncito en el Kio, la inigualable vista al Pacífico, las playas cercanas, un rápido paseo por el parque de la Muralla (a donde Oscare me acompañó con generosidad) o una visita sabatina o dominical a la siempre atractiva La Punta (donde esta vez fuimos con mi madre). Además voy a agregar algo bastante frívolo: Wong, y todos saben a lo que me refiero. Ni aquí, en el primer mundo (que le dicen) existe un lugar con servicios tan buenos.

Sea como sea, los limeños no sabemos disfrutar de la ciudad. Nos quejamos (deporte nacional en Perú) de muchas cosas: el tráfico (el caos madrileño no tiene nada que envidiarle al limeño), el transporte, la polución (en estos casos está justificado) y muchas veces de los políticos (esto ocurre hasta en la China. Bueno tal vez no en la China… porque no les dejan jeje)

Cuando algún día regrese a Lima a vivir espero tomar en cuenta estas opiniones y disfrutar de una ciudad que nos ofrece muchísimas cosas. Eso está por verse y cuando suceda les comentaré mi reacción.

PD: No he dejado de lado el tema del Pisco propuesto por Pedro… creo que dará pie a opiniones diversas e interesantes.

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Una respuesta de Pedro Patrón…

4 Febrero 2007 · 6 comentarios

Son muchos los comentarios que he recibido después de publicar mis primeros comentarios (algunos no salen en el blog). Sin embargo, hay uno que merece estar como post. Se trata de un texto de Pedro Patrón (con quien soy amigo -como él bien recuerda- desde hace 15 años). Creo que es una visión diferente y completa de Lima. Para leerlo completo deberán cliquear en “keep reading”. Disfrútenlo:

Decía un poeta peruano: “el Perú es Lima, Lima es el [bar] Mauri y el Mauri soy yo; por lo tanto, el Perú soy yo”. De alguna manera, se puede llegar a decir que el Perú es Lima, como de alguna manera las grandes capitales son la síntesis de sus países, sobre todo cuando casi un tercio de la población vive en la capital, más de 8 millones de personas; ese es el caso del Perú.

muni.jpgPara los que no lo conocen, Martín (por circunstancias familiares) ha vivido en el Perú sólo un tercio de su vida… casi como la relación entre la población limeña y la total del país. Y yo, coincidentemente, llevo ya cerca de un tercio de mi vida fuera del Perú, también por razones personales. Pero conozco poca gente que quiera al Perú y esté tan pendiente de él como Martín (¡¡¡hoy estaba escuchando un partido del Muni, su equipo, por la web de Ovación!!!)

De hecho, Martín y yo nos conocimos en la Universidad de Lima hace cerca de 15 años y nuestra amistad siempre ha tenido como uno de sus pilares nuestro amor a eso que podemos llamar “patria”, o que menos estereotipadamente podríamos definir como el lugar donde nuestras familias, nuestros amigos, nuestros colegios, nuestra universidad y nuestros inicios profesionales han marcado la manera como vemos el mundo. Aun hoy, después de haber vivido en varios países.

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Lima ya no está tan “horrible”

3 Febrero 2007 · 6 comentarios

Parque de la muralla.Como dije en el post anterior, regresé en enero a Lima después de seis largos años de ausencia. Parece mentira pero los meses y años pasan sin que uno se dé realmente cuenta. Visto ahora, ha sido demasiado tiempo. Temí que mis primeras sensaciones al llegar a Lima fueran algo parecidas al de mi compañero Edgar, pero no. No lo fueron, muy por el contrario diría yo. Aunque el aeropuerto ha cambiado radicalmente, uno ya no “huele” Lima desde la apertura de las puertas del avión. Antes, la cachetada de humedad era evidente. Ahora ya no. Pese a eso, se nota que ya se estás en Lima.

Aunque parezca extraño, en el mismo aeropuerto y en el camino a casa me di cuenta de que nunca había dejado de pertenecer a esta ciudad. No me sentía extranjero y más bien muy limeño (criollazo pues), lo cual francamente me dio cierta tranquilidad. La sensación de no pertenencia no apareció ni tampoco la de no ser de ningún lado y de todos lados. Primera prueba superada, felizmente…

Aunque en los próximos días seguiré dándoles algunos detalles de mi visita, quería que esto quedara claro. Llegué a Lima y fue como si nunca me hubiera ido. Esto pese a que durante estos seis años la ciudad ha cambiado mucho y para bien. Me encontré con una Lima rejuvenecida y hospitalaria, opinión que extrañó a más de uno. Lo siento por Salazar Bondy pero Lima ya no está tan “horrible”.

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