Bueno es verdad que hace mucho que no actualizo este blog. No es porque no quiera sino sencillamente porque no he tenido mucho tiempo y porque también tengo que ayudar al pequeño Joaquín a actualizar el suyo.
Lo que quería esta vez era hablar sobre algo que me sorprendió mucho ahora que estuve en Lima: la gastronomía. No es que me acabe de dar cuenta de la maravilla que es la comida peruana. No es eso. Lo que quiero decir es que me ha impresionado la cantidad de lugares que hay para comer y muy bien. Es decir, la época de la “tía grasita” y de la “tía veneno” con las hamburguesas “de a sol” ya ha pasado a mejor vida. Ahora uno necesita comer mejor pues. Ustedes me entienden. A sitios tan tradicionales como el propio Cordano, donde comer es realmente una experiencia, se unen ahora miles de locales que a casi toda hora están llenos. Las sensaciones son realmente increíbles –un orgasmo de sabores oí decir por ahí– y uno redescubre platos que había comido muchas veces antes.
Como experiencia, tengo que decir que “La causa” y el “T’anta” fue de lo mejor. En el primero, pude saborear una causa (suerte de pastel hecho de masa de papa amarilla con diferentes rellenos) de lomo saltado… (antes, una causa de rocoto sabrosa). En el segundo un sándwich de lomo salto (sí, otra vez). Ambos increíbles e impresionantes. Sin hablar del ceviche inigualable del tradicional “Limón”. Aún recuerdo cuando a sus inicios atendían en su garaje y lo visitábamos después de los partidos de la “Bundesliga” con el “Homero Simpson FC”. Ahora son dos casas unidas. Al final, les guste o no a los demás, el ceviche es y será siempre peruano. No quiero hacer un relato de todo lo que comí así que evitaré darles detalles del día en que almorzamos tres veces.
Yo creo que el que no haya probado la comida peruana cree que todo esto es exageración. No, no lo es. De hecho la revista “The Economist” señaló hace algunos meses que la gastronomía peruana está entre las mejores del mundo. También recibí un mail con un artículo de un chileno en el que hacía un repaso de los mejores platos peruanos. El autor se rendía a nuestra comida y se preguntaba casi desesperado: “¿Por qué ellos y nosotros no?” Uno de los responsables de este fenómeno es Gastón Acurio, sin duda el chef peruano más importante del momento. Hay muchos más pero él fue el que dio la señal de partida. Una anécdota sobre esto: tengo un amigo que vive en Miami que tuvo que viajar a Lima para hacer un reportaje sobre la comida peruana. Aunque lo mencionó, decidió no centrarse en la imagen de Acurio y relató la historia de otros grandes cocineros. Al regresar a Miami, tuvo que reformular todo porque los de la revista querían que Acurio tuviera una presencia importante. Como para evidenciar su importancia en el mundo entero. Con Acurio se abrió la veda de los grandes sabores. Ahora todo se hace con mayor cuidado aunque nunca faltarán los “huecos” de menús a cinco lucas. ¿Qué hace falta para que la gastronomía peruana explote aún más? Sin duda dinero. El Perú no es México pues. Este país tiene muchísimos recursos económicos para su divulgación, aunque ahora ya no le hace falta eso. En cuanto a calidad ya estamos a su altura e incluso podría asegurar que la hemos superado, pero aún nos queda mucho para ser tan conocida como ella.
Para terminar, quiero decirles a los que están en Lima que disfruten. ¿Qué no quieren ir a un restaurante? Entonces háganme el favor de pasar por el “Buen gusto” para comerse una inigualable empanada con su limoncito. Los demás tendremos que seguir contentándonos con algunos lugares donde sirven platos muy decentes aunque sin el toque que el da el ambiente peruano.






Como dije en el post anterior, regresé en enero a Lima después de seis largos años de ausencia. Parece mentira pero los meses y años pasan sin que uno se dé realmente cuenta. Visto ahora, ha sido demasiado tiempo. Temí que mis primeras sensaciones al llegar a Lima fueran algo 

