Mi primer trabajo de investigación

Hace tiempo que quería hacer eso pero un cierto pudor profesional me lo impedía. He decidido dejarme de cuentos y contarlo. Se trata de mi primer trabajo “real” como periodista de calle. Antes había pasado por otro medios: en televisión (por Global Televisión) y después también hice mis pinitos en la prensa escrita en Ruedas & Tuercas. Todas las experiencias fueron buenas y de todo y todos aprendí. Sin embargo, hay un episodio en mi vida periodística que realmente marcó mi futuro: mis dos meses en la Sección Metropolitana del diario El Comercio.

Era noviembre o diciembre de 1995 cuando decidí optar por una beca de practicante en dicho diario a través de la Universidad de Lima. No sé cuántos se presentaron pero lo importante es que logre una plaza. Me enviaron primero a  la sección de Deportes. mi a Deportes en la segunda etapa tuve la suerte de ir a parar a Metropolitana. Llegaba yo a una sección donde se respiraba periodismo puro. Recuerdo que la oficina estaba “construida” de madera ya que estaban reformando todo. Apenas había dos o tres mesas con unas computadoras que nos harían reír hoy en día. Había siempre mucho humo y mucho polvo. Paredes con un enorme mapa de Lima y algún que otro calendario (ninguno de calatas que yo recuerde). Me presenté ante el jefe de la sección y recuerdo perfectamente haberme asustado de verdad. Al preguntarme de qué sección venía me dijo: “En Deportes es imposible hacer buen periodismo” y sin esperar que pasara la saliva continuó: “Para empezar, quiero que me investigues todos los locales ilegales de baile en el centro histórico de Lima” para después casi ajusticiarme: “Ah, dentro de un mes y medio quiero tres páginas completas en la sección”. Cuando le hice alguna que otra observación me dijo: “Si no quieres no lo hagas, te mando a hacer breves, reportajes de parques y jardines, y te firmo tu carta de practicas y chau”.

Ese era Aníbal Alvarado. Fue sin duda uno de los jefes que más me marcaron y el que finalmente me contagió el amor por esta profesión. Aníbal (porque me permitió que terminara por tutearlo) me asustó en un principio pero día tras día me fue dando las claves para que mi investigación fuera por buen camino. Aquí quiero puntualizar que no sólo fue él el que me ayudó de verdad. También lo hizo Kike Flor, un periodista que estudió como yo en la Universidad de Lima y que también compartió conmigo terreno de juego en los famosos partidos que enfrentaba a su equipo (Coca Juniors) con el mío (Homero Simpson Fútbol Club) en la Bundesliga de la facultad (siempre nos ganaron). Ahora Kike anda por otro lares –con éxitos como su calidad periodística lo merecen– y descubrí que hace un año y medio habló también de Aníbal.

En realidad mi beca terminaba en mes y medio pero al final mi investigación, con la publicación de los artículos, duró dos meses. Fueron semanas intensas, de larga lectura en la Municipalidad de Lima, de investigación en la hemeroteca del diario y de mucha caminatas y visitas a los Chichódromos. Para los que no lo saben, estos eran estacionamientos al aire libre que los fines de semana se convertían –en pleno centro de Lima– en salones de baile con orquestas al aire libre. Me los tuve que pasear muchos sábados y domingos. Recuerdo que llegaron a acompañarme Christian Hinojosa, un compañero de estudios, y también alguna que otra vez Pedro Patrón, mi amigo y hermano que vive en Barcelona. Sin embargo, algunas veces tuve que ir solo, y la verdad es que no era muy divertido. Todos me miraban, hablaban, algunos insultaban y otros intentaban expulsarme del local, cosa que en muchos casos consiguieron. Otro domingo fui al local acompañado por un fotógrafo haciéndome pasar por un redactor de Espectáculos. No funcionó. Sabían perfectamente a lo que iba. Aquel día pasé miedo de verdad. Al salir del local, noté como me seguía un par de armarios (por lo grandes que eran) y al salir los oí silbar ante lo que noté movimiento en la gente que estaba fuera. La Policía (que se dedicaba a libar chelas con los demás) ni caso. Estábamos a unas 4 cuadras de El Comercio, y al vernos literalmente perseguidos, el fotógrafo (cuyo nombre no recuerdo) y yo comenzamos a correr sin parar hasta refugiarnos en el diario. Eso fue a las 2 de la tarde y creo que no salimos hasta la noche.

Mi trabajo se centró luego en investigar resoluciones, normativas, leyes municipales, hacer entrevistas y en conocer el nombre de los regidores que dejaban que todo esto sucediera. También encontrar listas de estacionamientos y de lugares de baile e informes de la municipalidad al respecto. Encontré muchas de esas cosas y de hecho tuve que “robar” algunos papeles que no me dejaban ni fotocopiar. Mis recorridos por el centro de Lima, de día y de noche, se hicieron habituales pero los resultados fueron apareciendo. El fotógrafo tuvo que ingeniárselas para tomar fotos desde otros ángulos… desde un auto, desde los techos de los edificios… el problema es que después de toda mi investigación, tenía muchos datos que tenía que procesar, y que la fecha límite se acercaba. Sin embargo, ahí apareció el buen Aníbal para asegurarme que el tiempo no era un problema y que pese a que la beca se acababa, yo podía seguir yendo al diario para terminar mi trabajo. Así, con su ayuda, la de Kike, y mucha paciencia y muchísimas horas de trabajo, el resultado fue –lo digo humildemente, como es el carácter de este blog– bastante bueno. Aquí les presentó dos de los artículos. (Cliquee sobre los títulos para verlos y leerlos si quieren). El tercero lo dejo de lado porque sólo fueron entrevistas.

Artículo del 28 de marzo de 1996

Artículo del 29 de marzo de 1996

Siento que el texto haya salido tan largo pero creo que era imposible hacerlo más corto. Esto es lo que quería contarles. Fue una experiencia inolvidable de verdad. Y si tengo que darle las gracias a alguien, es sin duda a Aníbal Alvarado. Gracias maestro.

PD (nota incluida 25 mn después de subir el post): Meses después de la publicación de este reportaje de investigación, El Comercio lo incluyó en la lista de los más importantes del año, al haber logrado que se clausurarán varios locales. Tengo que contarles también que nos llegó una carta notarial de uno de los dueños en tono casi amenazante. Que ahora esté en Madrid no tiene nada que ver con eso, ojo…

 

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11 comentarios en “Mi primer trabajo de investigación

  1. Esa historia demuestra que quien la sigue la consigue, pese al miedo natural de una turba que no queria bailar contigo precisamente.
    Mas tarde, una vez que lea todos los parrafos, te escribire mis reflexiones sobre tal experiencia, que conocia ya algo pues en ese periodo, entonces a la fuerza fuera de mis actividades, tuve la buena suerte de escucharte. Pero ahora queria felicitarte por un capitulo que si le quitas de aca y de alla se transforma en la novela de las mil palabras con premio y todo.

  2. Hola Martin, muy interesante el asunto de la memoria de los inicios y el pasado más o menos reciente de Lima. Pero me pregunto qué fue de esos locales ilegales, porque de hecho pareciera que la informalidad es un mal que ha hecho metástasis en el país. Un abrazo.

  3. Afortunadamente ya no existen los salsodromos en el centro de Lima , y creo que ustedes fueron la semillita valiosa para que esta situación desapareciera . Era horrible ver a Lima con esa clase de lugares.
    Me ha entretenido mucho tu sagacidad de contar tus anécdotas personales propios de un joven periodista.

  4. Es cierto lo que dice Marcela de que ya no exxiten mas salsodromos autorizados en el centro de Lima. Lo que demuestra que si un punado de ciudadanos que no quiere el statu quo y, menos aun, el agravamiento de una situacion, intervienen para parar el abuso y lo ilegal que resultaban esos locales, pues a seguir adelante en esa hermosa rebeldia. Lima esta cada vez mejor, los distritos que la rodean avanzan en desarrollo y estandar de vida, la delincuencia aun es rey pero ira desapareciendo cuando la rivalidad de lo que otros tienen, con justicia, termine. Entonces lo que hizo ese equipo de El Comercio, practicantes ellos, multiplicado por diez imaginemos el resultado para toda la colectividad. Gracias Martin por la historia y la anecdota brillantemente escrita. Sospecho bien si pienso que ese espiritu es hereditario? :-))

  5. A poco no extrañas la talacha? estar buscando la de 8 de mañana? correr y montarte en camiones o en taxis sólo pa comprobar un dato? ! Que aguante debemos tener tras estos siete años sentados…

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